
La Liga Profesional tiene su nueva vieja grieta. Los resultados de los octavos de final del Torneo Apertura volvieron a agitar las opiniones entre aquellos que valoran la idea de definir el título en los Playoffs y los que se paran de la vereda opuesta por premiar en cuatro partidos a aquellos que, en la fase regular, no tuvieron una buena performance. Argumentos sobran, de uno y otro lado.
Dirán los primeros que con este formato de cruces a eliminación directa han salido campeones clubes como Colón o Platense a quienes, en condiciones «normales», les costaría más dar pelea en un torneo largo por extensión y calidad de sus planteles.
Explicarán, también, que la emoción -y muchas veces dramatismo- que se genera en cada encuentro mata-mata no se encontraría salvo en las últimas fechas de una temporada cuando se define un título, clasificación internacional o descenso. Sino pregúntenle a los hinchas de River y San Lorenzo, ¿no?.
Y estarán aquellos que compararán la paridad del fútbol argentino, donde quedó demostrado que cualquiera le puede ganar a cualquiera, con otros países donde es «aburrido» que se sepa desde antes de empezar un campeonato quiénes llegarán a pelear por ser campeón. Una y otra vez.
Del otro lado se pararán los que remarcan que todo tiempo pasado fue mejor, que un equipo no debería ser campeón sin enfrentar a todos los rivales que comparten división con él. Válido.
En ese costado de la grieta también se ubican aquellos que, dando esas opciones a los ubicados más abajo en la tabla, opinan que la fase regular «no sirve para nada». Acá hay un asterisco importante: esos puntos -al margen de que clasifiquen o no a los Playoffs- son los que van a la tabla anual / promedios y dan pasajes a las Copas internacionales o determinan descensos.
Se leerá en redes sociales o se escuchará en los debates futboleros: ¿cómo puede ser que los dos equipos que salieron octavos de sus zonas hayan eliminados a los mejores del primer semestre?. La respuesta se engloba en una palabra (fútbol) y se explica desmenuzando las declaraciones que Luis Martin -el preparador físico de la Selección Argentina campeona del mundo en Qatar 2022- brindó justo esta semana.
«El jugador argentino es hermoso, es increíble. Ante un rival superior físicamente, genéticamente, tiene otras variables. La picardía, el jugar, que no lo tiene nadie y no se compra en ningún lado», graficó, haciendo referencia a cómo pudo equiparar a Francia aquella noche del 18 de diciembre de 2022 en el estadio de Lusail.
🇦🇷🏆 LUIS MARTÍN: «Cuando vi la entrada en calor de los jugadores franceses me quería ir a mi casa»
Mirá el clip completo 👇🏼https://t.co/7y9yyM63Yk
— ClankJPV (@ClankJPV) May 9, 2026
La maldición de los punteros sigue vigente. Estudiantes e Independiente Rivadavia no pudieron romperla al perder frente a Racing y Unión de Santa Fe, respectivamente. Así, para encontrar a un campeón que haya sido primero en los grupos hay que remontarse hasta la Copa de la Liga 2021 cuando festejó Colón de Santa Fe.
Quizás desde el combo de las frases de Martin y la paridad de los equipos argentino también se entienda por qué apenas tres locales de ocho hayan podido utilizar esa «ventaja» de definir ante sus hinchas. Un detalle extra: Rosario Central pudo ganar teniendo doble competencia. Los otros dos (Racing y River) salieron de cruces entre equipos que también están en Copa Libertadores o Sudamericana.
Como de vez en cuando reaparece, solo queda parafrasear al presidente de la AFA Claudio «Chiqui» Tapia. «No trates de entenderlo, disfrutalo…»


