River está inmerso en una crisis futbolística hace más de dos años, cuyos registros en la última temporada están muy lejos de lo que marca la historia de la institución. Y tras un arranque de semestre negativo, con tres derrotas consecutivas, la eliminación en la Copa Argentina y un inicio del Torneo Clausura con dos caídas y sin goles generan mucha preocupación y provocan un impacto grande, ya que lo que vive el club de Núñez viene de arrastre.
Y el domingo, el equipo volverá al Monumental para enfrentar a Rosario Central por la tercera fecha del campeonato y se reencontrará con los hinchas. Entonces la pregunta que surge es: ¿tendrán paciencia los riverplatenses o se agotará rápido?
Es que en River nadie está pensando en echar a Coudet. No desean cambiar de entrenador cada seis meses. Quieren que siga más allá de lo que pase el domingo y que dirija al equipo en los octavos de final de la Copa Sudamericana que se avecinan.
Al técnico tampoco se le pasa por su cabeza irse. Pero, los resultados siempre mandan en el fútbol. Y tampoco encuentra el juego del equipo. El propio entrenador lo sabe. “No me pongo una pistola en la cabeza, pero River no te da margen ni tiempo”, afirmó tras la caída en el Bosque de La Plata contra Gimnasia, casi que achicándose el margen a sí mismo.
El Chacho Coudet le busca salida a la crisis de River. (Juano Tesone)El tiempo apremia. Y las derrotas se acumulan. Desde septiembre de 2025, tras la eliminación en los cuartos de final de la Copa Libertadores ante Palmeiras, River tuvo la misma cantidad de triunfos que de partidos perdidos. Desde septiembre de 2025, jugó 43 encuentros, de los que ganó y perdió 18 y empató 7 (con un triunfo y una caída por penales), convirtió 49 goles y le hicieron 43.
En tanto, desde el Clausura 1995, es decir hace 31 años, con Carlos Babington como DT, que River no perdía los dos primeros partidos (2-3 con Lanús de local y 0-3 con Rosario Central de visitante) de un torneo local.
Esos números se acercan a uno de los peores momentos de la historia del club, entre 1982 y 1983. En el ‘82, jugó 56 partidos, ganó 20, empató 14 y perdió 22. Y en el ‘83 fueron 58 juegos, de los que triunfó en 17, igualó en 18 y cayó en 23. Ese año quedó penúltimo.
La diferencia es que en aquel momento, el club estaba en una crisis institucional por graves problemas económicos. Ahora, en ese sentido el contexto es otro, por lo que el duro momento futbolístico impacta más.
Y para buscar peores registros recién hay que remontarse a los inicios del Siglo XX, en el amateurismo, cuando daba sus primeros pasos en Primera, entre 1909 y 1910. Disputó 48 partidos, de los que ganó 14, empató 10 y perdió 24.
Y para buscar peores registros recién hay que remontarse a los inicios del Siglo XX, en el amateurismo, cuando daba sus primeros pasos en Primera, entre 1909 y 1910. Disputó 48 partidos, de los que ganó 14, empató 10 y perdió 24.
Nicolás Otamendi llegó para adueñarse del vestuario. EFE/ Juan Ignacio RoncoroniMientras tanto, con la competencia empezada, todavía necesita completar el plantel después de que se borraran a 14 jugadores, de los que por ahora solo se fueron 4 y hay 10 entrenándose en el predio de Cantilo y cambiándose en un container. La tardanza en desvincularlos, transferirlos o cederlos a préstamo, según cada caso, de la dirección deportiva, hoy a cargo del español Pablo Longoria, sumados a los resultados adversos, produjo mucho ruido externo.
¿Puede alguno de esos futbolistas tener otra oportunidad? La respuesta es negativa. Ni desde el cuerpo técnico y la dirigencia lo evaluaron ni tampoco los futbolistas marginados tienen el espíritu de volver, sino que ya piensan en arreglar sus salidas y seguir sus carreras en otros clubes. A su vez, ¿cómo podrían aportar soluciones futbolísticas si también fueron parte de los problemas en el campo de juego que llevaron a River a esta complicada situación? Es más: la mayoría de los hinchas pedía una profunda limpieza y reestructuración del plantel. Se podrán discutir las formas, pero ese es otro tema.
La realidad también es que a River, con lo que tiene, debería haberle alcanzado para no caer con Aldosivi, Barracas Central y Gimnasia. Pero perdió.
¿La solución estará con los 3 o 4 refuerzos que Coudet dijo que van a llegar? Es difícil pronosticarlo. Están por cerrar a Tobías Andrada, el talentoso mediocampista juvenil de Vélez, puede arribar otro volante creativo y un lateral izquierdo para ser suplente de Marcos Acuña. Hasta el momento llegaron seis jugadores y el plantel luce desequilibrado. Faltan perfiles de futbolistas, sobre todo en el mediocampo y de tres cuartos de cancha hacia adelante.
De hecho, ante Gimnasia, Coudet planteó un 4-2-3-1 sin contar con extremos naturales y en el segundo tiempo jugaron 4 delanteros pero uno solo de ellos en su posición natural. Si quiere jugar así, ¿por qué no pide jugadores de ese estilo?
River ahora está en un laberinto del que deberá encontrar rápido la salida para que la crisis no sea más profunda y se lleve puesto a otro técnico, algo que no está en los planes de nadie de los que toman decisiones en el club.


