Hay una lógica histórica que marca que solo dos países (Italia y Brasil) han podido ser una vez bicampeones de un Mundial. Hay un deseo que invade a la Selección, pero también a cada hincha que desde cualquier parte del mundo seguirá el partido. Hay, también, una idea rondando en el aire. En el caluroso de Kansas City, esa ciudad tranquila que se ve alterada por la invasión de miles de argentinos. Lo mismo en el frío polar que por estas horas azota gran parte del territorio argentino. Un Mundial es diferente a todo y, por eso, más allá que en la previa se haya figurado que «faltaba clima», la adrenalina circula por los cuerpos de todos. Y ahí está Lionel Messi, con el mismo hambre por más que sea su sexta, la primera sin la mochila que se le cargó durante 17 años, otra vez como abanderado de una Selección Argentina que, ante Argelia y en Kansas City, renueva su promesa.
Porque hay un mandamiento tácito dentro de la concentración que, desde este lunes, empezó a recibir muchísima cantidad de fanáticos en las afueras. Esos que ahora piden «la cuarta», defender la corona de Qatar, los que reescribieron canciones que habían permanecido intactas durante los 36 años sin poder levantar el trofeo más deseado y los que sueñan con ver «la última de Leo», que empezará a cerrar una historia de vaivenes, pero con un final soñado.
Es «el último tango», como puso el propio rosarino de 38 años en sus redes sociales. Será, el de este martes en el imponente estadio Arrowhead -renombrado solo como Kansas City por motivos publicitarios-, su partido 200 con la camiseta albiceleste, su propio Bicentenario, por más que la palabra no sea una referencia específica y acertada. Ya estuvo en ese mismo escenario con el Inter Miami, en abril de 2024, cuando convirtió un gol y dio una asistencia ante más de 72.000 personas. Esta vez, habrá poco menos de 70.000 y se especula con que un 30% sean argentinos.
Messi se preparó especialmente para este torneo. En los últimos seis meses, después de haberle dado al equipo de Florida su primera estrella en la MLS Cup, realizó una rutina especial. Lo hizo junto a Rodrigo De Paul, alternando sus entrenamientos con las Garzas con trabajos físicos para llegar de la mejor forma. Al igual que en Qatar, a él lo toma justo en medio de la temporada. Aquella versión fue de las mejores que se le vieron en las Copas del Mundo.
En las tribunas estará parte de su familia, principalmente la que construyó con Antonela Roccuzzo y que dio a Thiago, Mateo y Ciro, esos a los que en pleno estadio Lusail les hizo el famoso gesto del «ya está», pero que ahora, más grandes, ya no le reclaman que se vaya «otra vez al gol», como en su época del Barcelona.
Un 16 de junio, pero de 2006, jugó su primer partido en un Mundial. Un 16 de junio, de 2026, será el principio del final del camino para el jugador más determinante de toda la historia. Serán ocho pasos para integrar una lista exclusiva: solo 20 futbolistas pudieron tener dos títulos mundiales y un solo fue argentino, Daniel Alberto Passarella.
Daniel Passarella con el trofeo del Mundial 1978. Foto: AFPSeguirá agigantando estadísticas a nivel de la Copa del Mundo. Nadie jugó más partidos mundialistas que él; nadie lució más veces la cinta de capitán en un partido que él; nadie -de los que juega este Mundial- convirtió más goles que él (13, seguido por Mbappé 12, Cristiano 8, Neymar y Kane, ambos con 8).
Hay dos ítems estadísticos, esos que a Leo le gusta perseguir pero no jactarse, en los que todavía no es «líder» absoluto. Dos realizables, porque la de más tantos en un único Mundial es muy difícil de igualar (Just Fontaine hizo 13 en 1958). Una es ser el goleador histórico en Mundiales, donde está a tres tantos del alemán Miroslav Klose (16). Difícil, pero no imposible. La otra es ser el máximo asistidor: está a uno del alemán Fritz Walter (10).
El preludio fue ideal. Después de esa sobrecarga que lo tuvo preocupado en la gira previa, le bastaron apenas 22 minutos contra Islandia para mater el pase al vacío que generó el penal que él mismo convirtió 120 segundos después de haber ingresado y después condujo el contragolpe del tercer tanto. Brutal.
Foto Juano Tesone / Enviado especialal – CLARINSu presencia es la que retroalimenta al grupo. Sino no hubiera habido tantos «queríamos ganar por Leo» después del ciclo más importante del seleccionado en toda su historia, con dos Copas América (2021 y 2024) y la tercera estrella. Y lo reconoció Nicolás Otamendi, el subcapitán que también cerrará su libro con la Albiceleste en este torneo.
«Al ‘Enano’ -como le dice el grupo cerrado y con más ascendencia a Messi- lo vivimos día a día, lo disfrutamos cada momento. Es una persona simple, que disfruta las concentraciones, los entrenamientos. Es un animal competitivo. Eso te hace seguir intentando, no relajarte, intentar estar con él, cagarnos de risa y creo que una vez que rueda la pelota es donde tenemos que apretar, tenemos que estar como una familia dentro del campo«, confió.
Messi cumplirá 39 años el próximo 24 de junio, entre los partidos de Austria y Jordania, los otros rivales del grupo J. No habrá un plan «especial» de Argelia para marcarlo, según confesó el serbio Vladomir Petkovic, el DT de los africanos, a quienes en los últimos cuatro partidos que jugaron no les convirtieron goles.
«Es importante que el equipo trabaje con unidad, es importante que se ayuden entre sí. Irnos sin recibir goles es muy importante. Estoy tratando de hacer algo distinto, dominar con mi propio equipo. Nunca he tenido un plan específico en contra de un jugador y no será tampoco este el caso. Lo que vamos a hacer es cerrar los caminos de los jugadores que pueden alimentar con pases a Messi«, analizó quien fue el último DT de Scaloni como jugador.
“No la vamos a ir a ganar. La vamos a ir a defender”, se leé en varios sectores del hotel de concentración albiceleste en Kansas City. Es una frase de Scaloni, en una publicidad. Pero bien vale para entender que Messi, y los otros 25 jugadores, tienen otra vez una cita con la historia y un deseo, que no dejarán escapar fácilmente.


