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el equipo de Úbeda necesita ganar o ganar para no complicar su clasificación en la Copa Libertadores



Ninguna noche es igual en la Bombonera, más allá de la multitud que suele acompañar al equipo con todo el colorido y la percusión en sus tribunas. Sin embargo, esta es más que especial. En la previa, hay cierta tensión. Boca recibirá a Cruzeiro con la necesidad de ganar o ganar para no poner en riesgo su sueño de competir por la séptima. Y la presión es superior porque quedó afuera de los playoffs del Torneo Apertura muy pronto ante Huracán, que le ganó 3 a 2 en el alargue. Pero incluso antes de esta derrota, el máximo objetivo era la Libertadores. Y lo sigue siendo, claro.

Ahora mismo, ubicado en el tercer lugar del Grupo D, está en zona de Sudamericana. Es cierto que tiene dos partidos como local por delante, pero una igualdad lo llenará de incertidumbre porque Universidad Católica jugará en Santiago ante Barcelona de Guayaquil. Los brasileños y los chilenos tienen 7 puntos cada uno. Boca está uno por debajo de ellos. El desempate olímpico -no toma lo goles a favor, sino los enfrentamientos directos- lo beneficia en el mano a mano con los trasandinos, pero sería ir demasiado lejos. El objetivo más cercano es el triunfo ante el conjunto de Belo Horizonte, un duro rival con el que tiene antecedentes que van desde aquella final de 1977 al duelo más reciente en Brasil, donde se impuso el equipo que dirige el portugués Artur Jorge.

Claudio Ubeda también vive horas decisivas. El técnico quedó herido tras la eliminación contra Huracán y ya empiezan a sonar nombres para su reemplazo a fin de junio, cuando expira su contrato, el mismo que firmó cuando asumió como ayudante de campo de Miguel Angel Russo. Deberá afrontar este choque bravo con dos bajas muy importantes. Santiago Ascacibar (expulsado en Ecuador) y Adam Bareiro (doble desgarro ante el Globo) quedarán al margen.

La semana fue larga y el Sifón tuvo tiempo para ensayar variantes. Su idea es no desarmar el esquema y no tocar el doble “9”. En este contexto, se incorporaría Milton Giménez -reemplazante de Bareiro en el último partido del torneo doméstico- como compañero de Miguel Merentiel en el ataque. No obstante, la presencia del ex atacante de Banfield no está confirmada porque arrastra un dolor en el tobillo derecho desde la práctica del viernes. Por eso mismo, casi no trabajó el fin de semana. El cuerpo técnico decidió bajarle las cargas y probó con Ángel Romero como socio del uruguayo.

En el mediocampo, lo más probable es que Tomás Belmonte ocupe el lugar de Ascacibar. Sobre todo, por sus similitudes. Se trata de un volante metedor que pisa el área y tiene el plus del juego aéreo. Otra opción es Ander Herrera, pero el español tiene dificultades físicas y otro estilo, más asociativo, un atributo con el que ya cuenta a partir de las presencias de Milton Delgado y Leandro Paredes.

Hasta ahí, los dos cambios obligados. Después, habrá otra modificación pero táctica. Malcom Braida le ganó la pulseada a Marcelo Weigandt. De hecho, el cordobés había entrado en el entretiempo del mata-mata con Huracán y Ubeda está conforme. El otro lateral, Juan Barinaga, no había podido estar disponible por un golpe que sufrió ante Central Córdoba.

En la lista de convocados que se conoció este lunes al mediodía, finalmente no estará Edinson Cavani. El uruguayo había sido noticia la semana pasada porque recibió el alta médica tras los distintos tratamientos a los que se sometió durante los últimos meses producto de una hernia de disco. Incluso, pidió estar para dar una mano debido a la lesión de Bareiro. El entrenador no lo vio bien y quedó afuera de la lista de concentrados. El ex delantero de la Selección charrúa no juega desde el 20 de febrero. En la misma situación está Carlos Palacios, quien fue operado de una sinovitis y una lesión en el menisco externo de la rodilla derecha.

Ubeda trabajó en el aspecto futbolístico y anímico. “Tenemos que levantar cabeza y aferrarnos a lo bueno que se hizo”, declaró el entrenador tras el final de la participación de su equipo en el campeonato local. La clasificación es fundamental para el futuro propio, ya que Juan Román Riquelme lo utilizará como un fusible en una eventual derrota, y para el porvenir de un equipo que necesita sí o sí seguir en carrera.

Enfrente estará Cruzeiro, que viene de empatar contra Palmeiras (1 a 1) en San Pablo. Artur Jorge no guardó ningún titular, pero como Boca también tendrá dos ausencias de peso: Keny Arroyo, expulsado contra Universidad Católica, y Matheus Henrique, que sufrió una contusión pulmonar contra Bahía el 9 de mayo y continúa con su recuperación.



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