La campeona argentina ligero, la sanjuanina Yamila Abellaneda, se impuso sobre la bonaerense Sofía “La Lobita” Rodríguez, por puntos, en fallo mayoritario, tras diez asaltos, y así defendió por cuarta ocasión su título argentino ligero, en una revancha, en uno de los combates estelares de la velada desarrollada el sábado por la noche en el Gimnasio Municipal Enrique Mosconi de Cutral Có, Neuquén, Argentina, en una nueva producción de Argentina Boxing Promotions
En el otro combate estelar de la noche, el invicto porteño Leandro “Huracán” Fonseca doblegó al ex campeón latino bonaerense Ezequiel “Herradura” Romero, por puntos, en fallo unánime, tras diez asaltos, en categoría superwelter.
En su tercer duelo del historial personal, Abellaneda (ahora 14-5-1, 3 KOs) comenzó con soltura dominando a la retadora aunque debió trabajar en la segunda mitad, cuando Rodríguez (5-7, 1 KO), N° 4 del ranking argentino ligero, reaccionó. Con su mayor alcance, la campeona anticipó los cruces. Desde la media y corta distancia, combinó sus precisos jabs, rectos, cruzados y ascendentes al rostro. Fresca y con mayor movilidad, fue neutralizando a la desafiante y adjudicándose los rounds. Hasta que en el sexto, “La Lobita” reaccionó. Más agresiva, conectó su cross y uppercut diestros a la zona alta, frenando el andar de la sanjuanina. A partir de allí, se alternaron el dominio. Más ordenada, Abellaneda (60,600 kg.) prevaleció en el séptimo, con ráfagas de gancho zurdo a las costillas con sus derechas cruzadas y ascendentes al mentón, en su mejor segmento. Pero con ímpetu, la bonaerense (61,200 kg.) fue a buscarla. Sabiéndose en desventaja, presiono con su recto y cross cortos al rostro, y sendos ganchos. Así, llegaron al cierre en intensos intercambios. Con la campana definitiva, el resultado parecía estar claro, más allá de un jurado que sorprendió. Y con él, Abellaneda repitió lo ocurrido el 20 de diciembre de 2019 y el 30 de octubre de 2020, cuando se impuso en sendos fallos unánimes, luego de cuatro y seis capítulos, respectivamente.
Las tarjetas de los jueces expresaron: Esteban Castro 95-95, Jorge Garayo 97-93, y Héctor Álvarez 97-93, ambas a favor de Abellaneda.
A los 28 años, Abellaneda defendió por cuarta ocasión el cetro que conquistó el 21 de febrero de 2020 al dominar a Pamela Benavídez en decisión unánime, y que retuvo venciendo a Karen Alaniz -dos veces- e igualando con Paola Benavídez, previo al pasado 12 de marzo exigir a la ex campeona mundial inglesa Terri Harper hasta perder en las tarjetas por el título intercontinental ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en Inglaterra. En tanto Rodríguez venía del 27 de mayo último caer con la uruguaya Maira Moneo en fallo unánime por la faja fedelatin ligero AMB.

FONSECA DOBLEGÓ A ROMERO EN LA OTRA ESTELAR
En el otro combate estelar de la noche, el invicto porteño Leandro “Huracán” Fonseca (66,900 kg. y 13-0-1, 6 KOs) doblegó al ex campeón latino bonaerense Ezequiel “Herradura” Romero (68,700 kg. y 12-18-1, 5 KOs), por puntos, en fallo unánime, tras diez asaltos, en categoría superwelter.

En un intenso enfrentamiento, Fonseca, actual N° 1 del ranking argentino welter, controló con autoridad los primeros seis capítulos, hasta que llegó la reacción de Romero, ex campeón latino welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), desde el séptimo. Con el ritmo que lo caracteriza, “El Huracán” marcó los tiempos y las distancias con su constante ataque en forma de jab zurdo, cruzados y ascendentes de ambos puños al rostro. Con comodidad, se adjudicaba los capítulos. A partir del tercer round, fue añadiendo sus punzantes ganchos a las costillas, que parecían desgastar a su experimentado rival. Sin embargo, con todo su oficio, “La Herradura” reaccionó en el séptimo y lo sorprendió con sus uppercuts y cruzados a la zona alta. A partir de allí, la pelea cambió. En un trámite mucho más equilibrado, los episodios se definían por detalles. Con determinación, Romero atacaba y obligada al invicto a boxear en retroceso. De contragolpe, Fonseca lo encontró con sus ganchos al cuerpo y sus cruzados arriba. Sin embargo, sobre el final, el probador hizo lo propio con ascendentes y cross a la mandíbula, elevando la adrenalina hasta el campanazo final, que cerró un atractivo choque.


